EMBID DEL MARQUES , V. S. De Esp., provincia de Guadalajara, partido y obispado de Sigüenza, Sexma del Campo. A. O., 71 vecinos, 287 habitantes, 1 parroquia, 1 ermita. Situada en una loma mirando al S y confinando con Tortuera y la Yunta. Produce buenos montes de encina, robles y pastos, trigo, cebada, avena, garbanzos, guisantes, yeros y alguna fruta y hortaliza en la ribera del Mesa; ganado lanar, vacuno y de cerda. Industria, pastoreo y arriería. Esta villa es la primera población que se encuentra de Castilla la Nueva, viniendo desde Aragón por Daroca y Used hasta Madrid, que dista 35 leg y ¼, cuyo camino se toma saliendo por una llanura en parte cultivada y en parte cubierta de arbustos, con buenos pastos donde pacen muchos ganados. A 1 legia de distancia se halla Tortuera, pequeño pueblo que sin embargo de estar situado sobre rocas de mármol disfruta de un valle fértil en pastos. Siguénse los pueblos de Tartanedo y Concha, que son de los más elevados de España, cuyos alrededores están cubiertos de muchos cedros. Sucesivamente se pasa por los pueblos de Anchuela del Campo, Barbacil, Maranchón y Aguilar de Anguita, y se llega a Alcolea del Pinar, en cuyas inmediaciones hay rocas elevadísimas y es donde se junta el otro camino que viene también desde las fronteras de Aragón por Calatayud y Sisamón, pasando por Iruecha, Venta del Campo y Venta del Gorro, reuniéndose como hemos dicho en las inmediaciones de Alcolea. Los alrededores de la citada villa de Maranchón están cubiertos de fragmentos de Pisolites, de Belemites, y otras Conchas, Vivadles, Fósiles, en un suelo calcáreo. El camino que sigue hasta Torija, por espacio de 18 leguas es bastante desagradable; la mayor parte llanuras secas y pedregosas, con subidas y bajadas incómodas y ramblas y barrancos desapacibles. Desde Alcolea del Pinar se pasa a Torremocha del Campo y Algora, pueblo de bastante vecindario y con regular posada. Luego se presenta la venta del Anca y Grajanejos, pueblo situado en una hondonada donde se reúnen cuatro arroyos; después se encuentra la villa de Trijueque, desde la cual hasta Torija el camino es ya más cómodo. Luego que se pasa esta villa y después de bajar una larga cuesta, se encuentra al pie de ella una columna con dos inscripciones, una en latín y otra en castellano, las cuales conservan la memoria de los reyes Carlos III y IV para librar a los pasajeros de las frecuentes desgracias que sufrían en el valle inmediato, mandaron construir bajo la inspección del sabio conde de Florida-Blanca un nuevo camino comenzado en 1787 y concluido en 1790. Entrase en citado valle por una soberbia calzada, capaz de 4 carros a la par, y adornada de árboles a los lados; y aunque en la inmensidad al lugar de Valdenoches pierde algo de su perfección este camino; sin embargo es muy alegre por la intensidad de los olivos y árboles frutales que le rodean; leg y ½ después de este lugar se sale del valle por una subida corta y suave, sobre la cual está la villa de Taracena, desde donde se descubre en toda su extensión la ciudad de Guadalajara, distante de allí ½ hora de camino. Después de haber pasado esta ciudad se vadea a corta distancia el río Henares, y se entra en una llanura grande, hermosa y fertilizada por el citado río. A su lado izquierdo se ven las montañas que separan a Castilla la Nueva de la Mancha, y a la derecha las que la separan de Castilla la Vieja; se pasa a poco rato por la venta de San Juan, y una hora después por la de Meco, y al paso que se acerca el viajero a Alcalá de Henares, descubre un golpe de vista risueño y pintoresco. Se sale de esta ciudad por un camino bueno, pero algo arenisco, y después de una dilatada llanura, que a pesar de la inmediación de Henares está bastante seca y sin árboles, se pasan 2 arroyos llamados Camarmilla y Torote, quedando a la derecha la villa de Torrejón de Ardoz. Entrase de nuevo en un pedazo de camino hermoso principiado en 1790, desde el cual se ve a la izquierda el gran edificio de San Fernando, que estuvo destinado a la reclusión de las mujeres de malas costumbres. A poca distancia se encuentra el famoso puente de Viveros, que sirve de paso a una rambla en tiempo de grandes lluvias, y después se atraviesan los lugares de Rejas y Canillejas de Abajo, recreando en este último al viajero la vista del magnífico palacio y hermosos jardines de la Alameda, propia de la excelentísima señora duquesa de Benavente. Desde aquí se descubre ya de un modo pintoresco la villa de Madrid, distante solo 1 legua, ofreciendo a la vista como una selva de pirámides, formada por un gran número de altas torres y vistosos chapiteles. Este hermoso cuadro se pierde de vista al bajar una hondonada que está muy inmediata a la corte; en la cual hay una alameda que va a parar línea recta a la puerta llamada de Alcalá, edificio construido en forma de arco triunfal, y que su hermosura y magnificencia arrebata la atención del viajero y aumenta la grandiosa idea que ha formado de esta corte; y antes de entrar en ella queda a mano derecha la plaza de toros y a la izquierda el hermoso jardín del Retiro. Dista 14 leguas de la cabeza de partido, 3 de Milmarcos y 3 de Molina. Contribuye con la Sexma del Campo.