El Povo. Este, que otros escriben con B, pertenece a la misma provincia, partido judicial, audiencia, arciprestazgo, centro de Conferencias y Capitanía general, que el anterior, separándole las mismas distancias, con una legua de diferencia: Está situado en terreno áspero con libre ventilación y clima frío. Tiene unos 200 vecinos, todos labradores y pastores, y su Iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, tiene la clasificación de primer ascenso. El término confina con Hombrádos, Morenilla, Tordellego, Setiles y El Pedregál: tiene casa rectoral y siete fuentes con la principal que está en medio del pueblo, con la que riegan algunos huertecillos que hay en el camino de Setiles. Posee también las ermitas de la Soledad, Sta. Cristina y Ntra. Sra. del Campo; esta última propiedad de los Gonzalo de Liria, que tienen en este pueblo, una capellania bajo, la advocación de Sta. Ana con cálices y ornamentos propios, y un capellán, que aunque en la actualidad no reside en el pueblo por la escasez de personal sus fundadores Juan García Manrique y Luisa Fernández Vallejo, dieron expresamente su consentimiento, para que tuviese allí su residencia, siendo después esto mismo confirmado por el Excmo. Sr. Manrique, arzobispo de Tarragona El terreno de El Povo, es quebrado y frío y no de la mejor calidad: comprende monte de chaparro, estepa, marojo, y produce muchos granos, legumbres y algo de azafrán. La ganadería lanar, es bastante importante. Tiene escuelas de niños y niñas, y el nombre Povo, significa Alamo, según el Padre Rizo. A este pueblo, lo mandó D. Blanca en su testamento al caballero Fernán Sánchez Malo. En su término, están los despoblados de Herreruéla, Bronchalejos, Migalvo, Franzuela, Cañizar y El Villar, los cuales no se sabe cuando se despoblaron, aunque se supone que en las guerras de Castilla y Aragón porque como estaban en la frontera, fueron quemados y destruidos. Sobre el señorío de El Povo, hubo grandes litigios entre el llamado Caballero viejo y don Diego Hurtado de Mendoza, hasta que el año 1488, en sentencia definitiva ante el Rey, se adjudicó al señorío de Molina. De El Povo, era natural el Sr. Garci Gil Manrique, citado anteriormente, obispo de Barcelona, arzobispo de Tarragona, virrey de Cataluña y abad de Alcalá, el cual edificó la capilla de Santa Ana, expresamente para la capellanía, que habían fundado sus parientes expresados. El carácter, índole y costumbres de los vecinos de El Povo, es semejante a lo que diremos de Setiles.