Terzaga. Es un pueblo de 84 vecinos, distante veintisiete leguas de Guadalajara, su provincia: cinco de Molina, su partido judicial; diez y seis de Sigüenza, su audiencia de inscripción, y treinta y siete de Madrid, su Capitanía general. Se halla situado en un valle, rodeado de pinares, disfrutando aires purísimos y clima muy frío, enclavado entre los términos de Taravilla, Tierzo, Pinilla de Molina, y el caserío de Terzaguilla, éste último, de propiedad particular. Su Iglesia parroquial de primer ascenso, con órgano, es un edificio bastante bueno. El terreno, es escabroso, y no de mala clase, pero solamente a propósito para cereales, legumbres, leñas de combustible, maderas de construcción y pastos para el ganado lanar y vacuno, que es bastante importante. Posee la ermita de Ntra. Sra. de la Cabeza, casa rectoral bastante buena, y escuela de ambos sexos dotada con 315 pesetas anuales. Corresponde al arciprestazgo de Tordesilos asistiendo al centro de Conferencias de Taravilla, con el vecino pueblo de Baños. En este pueblo nacieron, a fines del último siglo, D Francisco Fabián y Fuero, obispo de La Puebla de los Angeles, en Méjico, y después arzobispo de Valencia, y D. Victoriano López, también obispo de La Puebla. Ambos fueron contemporáneos, y por los años de 1790, hicieron la Iglesia de Terzaga, dotándola y enriqueciéndola, con preciosos ornamentos y vasos sagrados, tanto, que, bajo ese punto de vista, es una de las mejores surtidas del obispado. El arzobispo, fundó la escuela de niñas, casa de ayuntamiento, reloj público, etc., y murió en Torrehermosa. Los pueblos limítrofes a Terzága, cantan el cuarteto siguiente:
D. Cárlos IlI,=Rey de nuestra España,=ha dado dos mitras=a los de Terzága. Por lo cual, ambos prelados debieron nacer, por los años 1740, pues Carlos I fue Rey de España, desde el año 1740 hasta el 1788. Próximas a la población, existen todavía unas salinas, que en lo antiguo, fueron de mucha consideración; pues los señores de Molina, las cedieron al monasterio de Huerta. Después D. Pedro IV, Rey de Aragón, el año 1369, las mandó a un tal García Vera, con el pueblo de Castilnuevo, siendo todavía señor de Molina. Así permanecieron por algún tiempo, hasta que se dieron en dote con Castilnuevo, Guiséma, El Povo y La Serna, a doña Elvira de Mendoza, cuando casó en Guadalajara el año 1389.