Tortuera. Es una villa de la provincia de Guadalajara, situada en la falda de una colina, con clima frío y buena ventilación. Le constituyen unos 180 vecinos, en otras tantas casas, muchas de las cuales ostentan en su portada, el escudo de armas de los dueños, que las habitaban en otro tiempo; pues hoy, la importancia de ésta, como de otras muchas poblaciones, está únicamente cifrada, en los recuerdos, de lo que fueron. Su Iglesia parroquial de primer ascenso, con órgano, está dedicada a San Pedro apóstol, y su término confina con los de Fuentelsáz, Embid de Molina, Torrubia, Tartanédo y Campillo.
Dentro de esta circunferencia, se encuentran las ermitas de Ntra. Sra. de los Remedios, El Ecce-Homo y San Nicolás, varias fuentes de buenas aguas, y el despoblado de Guiséma. Este despoblado, que es hoy una dehesa, fue lugar en lo antiguo, de alguna importancia. El año 1122, lo mandó D. Alfonso I el Batallador, a la comunidad de Calatayud. Después de despoblarse, lo repobló el año 1340, D. Adán García Vergas, con unos cuantos vecinos. Estos se fueron aumentando poco a poco, hasta que el 1415 era ya pueblo importante, y D. Martín González de Mijárcas, su dueño, lo vendió a D. Iñigo López; éste lo hizo a su vez, cediéndolo a su hijastro Diego Hurtado, quien lo vendió a D. Juan Ruiz de Molina, llamado el Caballero viejo, cuyos hijos se titulaban Señores de El Povo y Teros, de Santiuste, de Guiséma y Embid, de La Serna, etc., etc. Nada más se vuelve a saber de Guiséma, aunque se supone que se despobló, con otros muchos, en las discordias castellanas y aragonesas. El terreno de Tortuéra, no es de la mejor calidad: comprende montes de mata baja y produce granos, legumbres, buenos pastos y muchas setas. Le atraviesa un pequeño arroyo llamado la Rambla, que pasa no muy distante del pueblo, según ya se dijo hablando de la Yunta. El curato de Tortuera, tiene una mediana casa rectoral, pertenece al arciprestazgo de Milmarcos y es centro de Conferencias. Dista de Sigüenza siete leguas; veinticuatro de Guadalajara, cuatro de Molina, su partido judicial y treinta y cuatro de Madrid, su Capitanía general y audiencia antigua: hoy corresponde a la de inscripción de Sigüenza. Tortuéra, es villa desde el año 1554. Su nombre se deriva de una torre torcida, de la que aun se conservan piedras, con caracteres latinos, las cuales, llamaron la atención del Rey D. Felipe II, pero los naturales no supieron darle la razón equivalente. Ha sido cuna de los sujetos siguientes: D. Diego López de la Vega, obispo de Badajoz y Coria, por los años de 1655; D. Andrés López de la Vega, hermano del anterior, Vicario general del Ejército de Extremadura, en 1658; D. Bernardo Francisco Aznar y Moreno, consejero de Hacienda, muerto en 1732, y el P. Fabián de la Vega, de la Compañía de Jesús, procurador general de Roma, y Rector en Madrid.