CATÁLOGO HISTÓRICO-ARTÍSTICO

LA TORRECILLA (ESTABLÉS)

Además del castillo que se levanta en el pueblo, existe otra fortificación en el término municipal de Establés.

 

Se trata de una torre defensiva a la que se accede mejor desde las inmediaciones de Turmiel. Concretamente a la altura del kilómetro 7 de la carretera en dirección hacia Anquela del Ducado se inicia un camino a la izquierda que se sigue hasta cruzar un pequeño puente donde se bifurca. Tomando el ramal de la derecha se llega a la ermita y despoblado de Palmacés y siguiendo el de la izquierda a “La Torrecilla”. El tramo final del camino se difumina entre campos de cultivo por lo que es recomendable si no se dispone de todo terreno recorrer los últimos 500 o 600 metros andando. La distancia total es de unos tres kilómetros desde Turmiel.

 

La torre presenta una gran similitud con la de Chilluentes en Concha, ya que al igual que aquélla también se levanta sobre una pequeña elevación de terreno y también tenía a su alrededor un pequeño doblamiento del que todavía se pueden ver restos de sus edificaciones.

 

Al igual que aquélla es obra del siglo XII y se levantaría como defensa de esta parte del Señorío frente al Ducado de Medinaceli con el que Establés era tierra fronteriza.

 

Presenta planta cuadrada y una altura bastante menor a la de Chilluentes, aunque esto puede deberse a un mayor desmochamiento. Su estado de conservación es mejor que el de aquélla ya que conserva los muros de sus cuatro laterales. ( fotografía nº 1 )

 

En una de sus caras se abre un gran agujero donde es de suponer se situaría la puerta de pequeñas dimensiones como era habitual en estas construcciones y seguramente algo elevada para dificultar su acceso. ( fotografía nº 2 )

 

En esta torre no se han reforzado las esquinas regularmente con piedra sillar, sino que se alterna su uso con el sillarejo y mampostería del resto de la construcción. ( fotografía nº 3 )

 

FOTOGRAFIA Nº 1
FOTOGRAFIA Nº 2
FOTOGRAFIA Nº 3

 

En el lateral derecho puede contemplarse como, al igual que sucede con la de Chilluentes, existe un cambio de material entre la parte interior y la superior.

 

Aquí se utiliza el sillarejo y la mampostería unidos prácticamente a hueso, con pequeños toques de argamasa, mientras que a partir de un tercio de altura se comienza a utilizar una cantidad más abundante de argamasa. ( fotografías nº 4 a nº 6 )

 

FOTOGRAFIA Nº 4
FOTOGRAFIA Nº 5
FOTOGRAFIA Nº 6

 

Esta diferencia no es tan notable en las otras dos fachadas. ( fotografía nº 7 )

 

En el centro de la fachada posterior a la de la puerta de entrada se abre otro hueco en el muro, éste de forma rectangular en que es de suponer se situase una ventana, probablemente en forma también rectangular, sin poder determinar su tamaño. ( fotografía nº 8 )

 

En la parte alta de este muro se puede apreciar como aquí el sistema constructivo no cambia siguiendo el aparejado prácticamente en seco como en la parte baja. ( fotografía nº 9 )

 

FOTOGRAFIA Nº 7
FOTOGRAFIA Nº 8
FOTOGRAFIA Nº 9

 

Un intermedio entre ambos estilos presenta la última fachada que es la que mejor se conserva y mayor altura presenta. ( fotografía nº 10 )

 

La parte superior se encuentra desmochada por lo que no quedan restos de su posible cubrición, aunque es posible que como era habitual en esta época y en estas construcciones cerrase con tejado de madera. ( fotografía nº 11 )

 

Desde cualquiera de los dos huecos abiertos se puede contemplar el grosor y el modo en que se aparejaron los muros. ( fotografía nº 12 )

 

FOTOGRAFIA Nº 11

FOTOGRAFIA Nº 12

FOTOGRAFIA Nº 10

 

Al interior se distingue por los mechinales y restos de madera de las vigas que sustentarían los pisos, como al menos se levantaban dos, que unidos a la planta donde abría la puerta y el sótano situado debajo harían un total de cuatro alturas. (fotografías nº 13 a nº 17)

 

FOTOGRAFIA Nº 13
FOTOGRAFIA Nº 14
FOTOGRAFIA Nº 15
FOTOGRAFIA Nº 16
FOTOGRAFIA Nº 17

 

Su estado de conservación es de ruina progresiva, con lo cual si no se remedia terminará convirtiéndose en un montón de escombros como ha sucedido con otras muchas torres defensivas de las levantadas en el Señorío molinés durante los siglos XII y XIII.

 

Muestra de ello es que solamente ésta y la de Chilluentes quedan en estado puro, sin las alteraciones que, generalmente para reconvertirlas en palomares, han sufrido otras, gracias a lo cual todavía se mantienen en pie.