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ALUSTANTE

 

Al igual que con la mayoría de las localidades del Señorío molinés, tampoco se puede precisar el momento de su fundación.

Si que en su término municipal, como también suele ser habitual, se han encontrado restos, todavía sin estudiar, de poblamientos de época celtíbera, concretamente en el cerro de Castildelobos, donde se puede datar una ocupación humana en torno al siglo IV a.C. y en las inmediaciones de la ermita de San Roque o de Nuestra Señora de la Cirujeda, donde se han detectado fragmentos de cerámica de tipo similar a la hallada en Castildelobos.

Nada más se sabe de la posible evolución de la población en el lugar hasta la Edad Media, concretamente a partir del siglo XII cuando se produce la reconquista del territorio por el rey aragonés Alfonso I el Batallador. No obstante el propio nombre de Alustante hace pensar posibles orígenes árabes.

Como ya se ha dicho, es después de la reconquista de la zona y su posterior entrega, de acuerdo con el rey castellano, al Conde Don Manrique de Lara, cuando se podría decir que comienza a existir asentamiento en el lugar actual donde se sitúa el pueblo, debido fundamentalmente a la amplia repoblación que del Señorío se produce en estos primeros años, producto esencialmente de que Don Manrique le dota de Fuero propio, lo que hace atractiva la llegada de nuevos habitantes.

Todo parece indicar que en lo alto del mismo, donde actualmente se sitúa la torre de la Iglesia, se levantaba un pequeño castillo para controlar la cercana frontera con el Señorío de Albarracín y el reino aragonés. Sería al amparo de esta fortificación donde surgirían las primeras viviendas y se aposentarían los primeros pobladores de Alustante.

La primera noticia documental aparece en el año 1293, cuando se cita a Alustante en el testamento de Doña Blanca de Molina, última señora independiente del Señorío, quien lo dona a Fernán López, hijo de María López, quien era abadesa del monasterio de Buenafuente del Sistal: “ mando a Fernán López hijo de María López a Allustante ”

Al igual que sucedió con el resto de mandas territoriales que recogía el citado testamento de Doña Blanca, ésta también fue anulada por el rey castellano Sancho IV cuando tomó posesión como nuevo señor de Molina, junto con su esposa Doña María, alegando la nula potestad de su anterior Señora para segregar el territorio molinés.

Ya no se encuentra otra cita documental sobre Alustante hasta 1353, año en que se realiza un censo de todas las parroquias de la Diócesis de Sigüenza, y que publica Toribio Minguella en su “Historia de la Diócesis de Sigüenza y sus Obispos”. Según este censo la de Alustante ( Alusten ) estaba servida por tres clérigos con una renta total de ochocientos marevedís, la más alta de todo el Señorío molinés: “ e item en la eglesia de alusten ay tres beneficios vale el beneficio conla cura cada año 300 mrs e los otros dos beneficios de los absentes valen de renta cada uno 250 mrs, su. DCCC mrs. La X.ª quarenta e tres mrs e tercia ”.

A principios del siglo XV aparece citado Sancho Lópes, vecino de Alustante, que como procurador de la Comunidad de Tierra molinesa interviene en el deslinde de tierras entre las Comunes de Albarracín y Molina, concretamente entre los años 1402 y 1407.

A finales del siglo XV y principios del XVI se produce en Alustante un considerable incremento de la economía local, básicamente por el aumento de las actividades ganadera y de comercialización de lana, especialmente con Burgos y las ciudades costeras mediterráneas. Esto conlleva, lógicamente, que también se crezca la población.

No obstante lo anterior, parece ser que la mayor parte de este repunte económico fue absorbido por unas pocas familias, entre las que destaca las de los Lahoz, cuya casona todavía se conserva en el pueblo, y que hasta el siglo XVIII controlaron los cargos de la Sexma de la Sierra. El grueso de la población estaría integrado por labradores propietarios de pequeñas parcelas de terreno y otro número importante de familias que servirían a las más importantes.

Todo indica que la economía de estos pequeños agricultores estaba basada en los aprovechamientos comunales de las dehesas Somera o de Arriba, de Abajo o Bajera, de las cuales se conseguía leña para el fuego y madera para construir viviendas, así como su utilización como pastos para los animales de yunta.

A estas actividades ganaderas hay que añadir que durante los siglos XVI al XVIII, Alustante fue “puerto seco” de Castilla en el camino que unía Albarracín con Molina.

A finales del siglo XVII se inicia, por parte de las autoridades locales, el proceso de compra del villazgo. El proceso quedo en suspenso, probablemente, según apunta Diego Sanz, por falta de fondos municipales suficientes para llevar a buen puerto esta empresa.

En el siglo XVIII se produce otro importante aumento de población en el lugar, y es durante este siglo cuando se construyen las casonas de las familias ganaderas de la población: la de la Tía Angela, la de los Eusebietes o la de los Magras.

Gregorio Lopez la Torre y Malo describe en su "Chorográfica descripción del muy noble, leal, fidelíssimo y valerosíssimo Señorio de Molina" escrita a finales del siglo XVIII, a Alustante diciendo que: "es de los mayores pueblos; mandole la Infanta Doña Blanca a Fernan Lopez Cortes; tiene una iglefia buena. De efte lugar era Don Juan Rofillo de Lara, Confejero Real de Caftilla, murio en Madrid en 1720 de edad de ochenta y ocho años. Efta enterrado en el Carmen Calzado"

En el siglo XIX Alustante se constituye en ayuntamiento independiente.

Durante este siglo y hasta mediados del XX, se produce un espectacular apogeo del comercio mular, a cuya actividad se dedicaban a mitad del sigo XX el treinta por ciento de los alustantinos.

En la memoria que, con motivo de la primera Guerra Carlista del siglo XIX, redactó el encargado de las obras de reparación de las fortificaciones del Señorío de Molina, se considera a la iglesia de Alustante como la mejor fortaleza defensiva del país en su parte oriental. Del lugar dice: “ tenía unos cuatrocientos vecinos y se hace en ellas el comercio de lanas, trafico de mulas, y se fabrican las puntas de lápiz-piedra que se llevan a Barcelona, Madrid y otros puntos, madera y labranza ”

Este comercio de lápices de pizarra se mantuvo hasta la década de los años 70 del pasado siglo XX.

Como lugar de realengo siempre estuvo integrado en la Comunidad de Tierra de Molina, participando en sus Juntas Generales, donde sus representantes ocupaban el primer asiento de los correspondientes a la Sexma de la Sierra.

 
BIOGRAFÍAS

FRAY FRANCISCO BERDOY

Eclesiástico y escritor nacido en Alustante en el siglo XVI.

Fue autor de una de las primeras gramáticas castellanas.

Fue conocido como el “ Lebrija redivivo ”

JOAQUÍN ANDRÉS ESTEBAN BERDO

Eclesiástico y Diputado a Cortes.

Nació en Alustante el 10 de noviembre de 1766.

Curso estudios de Filosofía en la Universidad de Sigüenza y de Teología en el Seminario de San Barolomé de la misma ciudad.

En 1789 se graduó Bachiller, ostentando mas tarde los cargos de canónigo de la catedral de Sigüenza, vicerrector de su Seminario y calificador del Santo Oficio.

En 1809 fue nombrado vocal y secretario de la Junta Superior de Armamento y Defensa de la provincia de Guadalajara, con motivo de la invasión francesa.

El 24 de octubre de 1810 juró el cargo de Diputado.

En 1811 es elegido vicepresidente de la Cámara, no interviniendo en la discusión del articulado de la Constitución de 1812, ni en su proclamación, por estar de viaje en su provincia.

Con el regreso de Fernando VII en 1814, fue nombrado obispo de Ceuta y dos años más tarde de Jaén. Parece ser que en 1826 renunció a la mitra de Tarragona.

Falleció en Jaén a los 65 años de edad.

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