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LUZÓN (RESEÑA HISTÓRICA)

En referencia al nombre de Luzón, se ha intentando buscar por algunos historiadores de la zona una relación entre el mismo y el pueblo lusón que ocupó en época celtibérica parte del suelo de la Meseta castellana.

No obstante, aunque esta teoría parecería poder tener cierta lógica si añadimos la cercanía de Luzaga, otra localidad cuyo nombre también parece derivar de los lusones, no se han hallado hasta el momento restos arqueológicos que puede afianzar esta hipótesis.

Si que es cierto que su término estuvo poblado durante esta época. Concretamente se han efectuado excavaciones en el castro denominado “La Cava”, a orillas del río Tajuña, a unos tres kilómetros del pueblo junto a la “Torre de los Moros”, que confirman la existencia de un poblado y una necrópolis de los siglos II o I a.C.

En el siglo XII, tras la reconquista de la zona, Luzón quedó adscrito al Alfoz o Comunidad de Villa y Tierra de Medinaceli donde permaneció hasta el siglo XV, en que pasó a depender de la familia de los de La Cerda, duques de Medinaceli, a quienes les concedió el título y el territorio del Alfoz soriano el rey Enrique II.

En su término se levanta la “Torre de los Moros”, típica construcción de torre-vigía, construida en el lugar probablemente en los siglos XII o XIII como puesto de vigilancia del paso natural que forma el río Tajuña.

Toribio Minguella en su "Historia de la Diócesis de Sigüenza y sus Obispos" recoge el censo que se realiza en 1353 de todas las parroquias de la Diócesis y en el que figura la parroquia de Luzón como feligresía única adscrita al Arciprestazgo de Medinaceli y servida por un beneficio con una renta anual de 300 maravedís: "en la eglesia de luzon ay un beneficio curado que vale de renta 300 mrs."

Dependiente del Ducado de Medinaceli permaneció Luzón hasta principios del siglo XIX, concretamente hasta 1812, cuando se constituye en municipio independiente con Ayuntamiento propio.

No tenemos noticias de en que momento ni en base a que circunstancias alcanzó el rango de villa que ostenta en la actualidad.

Durante la Guerra de la Independencia las tropas francesas secuestraron a varios vecinos de la villa llevándolos como rehenes a Molina, donde permanecían hasta que sus familiares pagaban el rescate exigido. Según parece fue preciso vender muchos huertos para sufragar los gastos de estos rescates. La ocupación se prolongó hasta la liberación de la zona por las tropas del General Castaños.

En su término se sitúan dos despoblados medievales: el de "Casares", 3800 metros al Norte del pueblo, con alguna desviación Este, a la derecha, lindando con la carretera que se dirige a Layna, a 600 metros de la divisoria de los dos términos. El otro despoblado es el de "Torre de los Moros", 3.400 metros al Oeste, a la izquierda del río Tajuña y a unos 300 metros de la Torre.

FRANCISCO LAYNA SERRANO

Médico e historiador. Cronista oficial de la provincia de Guadalajara. Nació en Luzón el 27 de junio de 1893 y falleció en Madrid el año 1971. Pasó su infancia y parte de su juventud entre Luzón y el pueblo alcarreño de Ruguilla.

Estudió Bachillerato en el Instituto de Guadalajara y posteriormente pasó a la Universidad de Madrid, donde curso los estudios de Medicina, especializándose más tarde en Otorrinolaringología. Ejerció de medico en el Hospital del Niño Jesús, e investigó sobre la “reflexoterapia endonasal”, sobre la que llegó a publicar un libro que fue traducido al inglés. En 1922 funda la Asociación Médico-Quirúrgica de Correos y Telégrafos por cuyo motivo le fue concedida años después la Gran Cruz de Beneficencia de primera clase.

A la edad de cuarenta años se inició en el estudio e investigación de la provincia de Guadalajara. Al parecer se motivó a ello cuando contempló como un millonario norteamericano se llevaba piedra a piedra a su país el monasterio cisterciense de Ovila. Layna investigó sobre el tema, protestó y de esta manera surgió su pasión por el tema de la historia y el arte de la provincia. En 1934, la Diputación Provincial le nombra Cronista Provincial, y es a partir de ese momento cuando inicia de una manera intensa sus estudios de la zona, publicando libros y artículos, impartiendo conferencias y defendiendo a ultranza el patrimonio histórico-artístico de Guadalajara. Además fue Cronista de la Ciudad de Guadalajara, presidente de la Comisión Provincial de Monumentos, académico correspondiente de la de Historia y de Bellas Artes de San Fernando, y de la Hispanic Society of América.

Le fueron otorgados, entre otros, el Premio Fastenrath de la Real Academia de la Lengua y la Medalla de Oro de la Provincia de Guadalajara, esta a título póstumo. Entre sus obras cabe destacar “Castillos de Guadalajara” publicada en 1933 o “Historia de Guadalajara y sus Mendoza” obra en cuatro volúmenes.

JUAN BOLAÑOS AYUSO

Sacerdote escolapio natural de Luzón, que en el último tercio del siglo XIX mandó construir el Colegio de las Escuelas Pías que se levanta en lo alto del pueblo y la capilla anexa al mismo.

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