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TARTANEDO |
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Si que es casi seguro, que también como la mayoría de ellos, sea producto de la época de la repoblación que se produce en la zona durante el siglo XII, a continuación de la reconquista del territorio por el rey aragonés Alfonso I el Batallador, y su posterior entrega como Señorío independiente al conde Don Manrique de Lara, quien le dota de Fuero propio, lo que propicia la llegada de nuevos habitantes. Parece ser que existía en el cerro de San Cristóbal un castillo o torre-vigía al amparo del cual se supone que se iría consolidando al población. Francisco Núñez en su “Archivo de las cosas notables de esta leal villa de Molina” escrito en el siglo XVI, abra de la existencia en dicho cerro de un fuerte castillo y de un molino de viento: " Esta fundado este pueblo a la raiz de un alto que llaman de San Christobal por una hermita que en el ay de este Santo y en lo antiguo auia alli en la cumbre un fuerte Castillo y un Molino de Viento según pareze por sus ruinas y zimientos a donde en tiempo de guerras se defendían los de aquel Pueblo y los de los zircunsdantes ". Tartanedo fue ya desde sus comienzos uno de los principales enclaves de la Sexma del Campo, debido a encontrarse situado en pleno Camino Real de Aragón. Toribio Miguella en su “Historia de la Diócesis de Sigüenza y sus Obispos” recoge que según el censo de parroquias de la diócesis que se realiza en 1353, la parroquial de Tartanedo tenía dos beneficios, el del cura y el del ausente, que rentaban anualmente la suma de 450 maravedís: "enla eglesia de tartanedo ay dos beneficios el uno conla cura vale de renta cada año 150 mrs. e el otro beneficio el absente vale de renta 300 mrs. son ccccl mrs." El citado Núñez hace referencia en su obra citada a los comentarios que Felipe II hiso sobre el lugar cuando por allí pasó: "Tartanedo es uno de los mas principales y mas antiguos Pueblos de tierra de Molina llamabale nro Rey D n Phelipe Segundo quando por alli pasaba (que fue muchas bezes) el Pueblo de la torreta por la torre que alli tiene tan hermosa la Iglesia. Tambien le dezia el Pueblo de la fuente fria por la fuente tan hermosa y fria en el verano que alli tiene". Esta fuente en 1816 fue reformada a costa del arzobispo de Zaragoza D. Manuel Vicente Martínez, conociéndose desde ese momento como “Fuente del Arzobispo”. Fue en el siglo XVI cuando se asienta en el pueblo una poderosa y acaudalada burguesía rural, que contribuyó Tartanedo siempre tuvo la consideración de lugar de realengo, y como tal se integró desde sus inicios en la Comunidad de Tierra de Molina, en cuyas Juntas Generales participaban sus representantes ocupando el primer asiento de los correspondientes a la Sexma del Campo, a la cual pertenece. Gregorio López la Torre Malo describe Tartanedo en su "Chorográfica descripción del muy noble, leal, fidelíssimo y valerosíssimo Señorío de Molina", escrita en el siglo XVIII, diciendo: " Tartanedo era el lugar mas grande de efta sefma, y es muy antiguo pues en la puerta de su iglefia tiene el Alpha y Omega que denotan haverfe mantenido en dicho lugar la religión chriftiana en tiempo de moros. En la iglefia que es admirable, fe confervan feis santas formas convertidas en sangre el año de 1710 a la fimilitud de los Santos Corporales de Darcoa. La hermita de San Sebaftian eftaba fundada el año de 1185 fegun refiere Juan de Ribas, Regidor de Molina, en fus manufcritos del Hiftor. de Molina. Tiene nobilifimas cafas y ha tenido sugetos infignes pues de efte lugar era natural y defcendia la V.M. María Jesús López de Ribas, compañera de Santa Teresa de Jefús que murió en opinión de fantidad en Toledo a 13 de octubre de 1640. El P. Fr. Francifco Acofta en fu vida impreffa en 1648. Tambien era de efte lugar Fr. Gil de San Juan, de la Recolección de San Pedro de Alcántara, Guardián de Toledo, en donde murió en opinión de fantidad año 1608 como refiere Fr Juan de Santa María ". Dentro de su término se sitúan tres despoblados medievales: El de Ciria, que Martínez Díaz en “Las Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana” llama Mataria, toponimio que confundiría con el de Mataciria (monte de Ciria) que es el nombre con el que se le conoce en el pueblo. Está situado a unos 2.300 metros al Norte-Noroeste del casco urbano, y de él solamente queda en pie la ermita de San Gil, que podría haber sido su iglesia parroquial. De esta aldea Núñez dice que “ Zerca de Tartanedo en una solana junto a una hermita que llaman de San Jil ay muchos majanos Un segundo despoblado, se sitúa a unos 4.800 metros al Noreste del pueblo, y se conoce con el nombre de Galdones. Este lugar perteneció hasta la desamortización del siglo XIX a la Comunidad de Tierra de Molina. Finalmente, el despoblado de “Villares” se encuentra a unos 2.800 metros al Oeste-Suroeste, y al parecer se han conocido restos de edificaciones en el lugar. |
BIOGRAFÍAS |
BEATA MARIA DE JESÚS LÓPEZ DE RIVAS María de Jesús López de Rivas nació en Tartanedo el 18 de Agosto de 1560 y falleció en Toledo el 13 de Septiembre de 1640. Vivió en su pueblo natal hasta los cuatro años de edad, pasando a esa edad, y tras el fallecimiento de sus padres, a vivir con sus abuelos en Molina, donde vivió y se educó hasta los diecisiete años. A esta edad, y por influencia del jesuita A. De Castro ingresó en el Convento de las Carmelitas de Toledo, vistiendo el hábito el 12 de agosto de 1577 y profesando el 15 de septiembre de 1578. Santa Teresa de Jesús le encargó que revisara algunos de sus escritos. Le apodaba cariñosamente “Mi Letradillo” debido probablemente a la tarea revisionista de sus escritos que le encargaba y a su pequeña estatura. En el Carmelo de Toledo, donde vivió prácticamente el resto de su vida, ocupó los oficios de sacristana, tornera, maestra de novicias y priora. Fue beatificada por el Papa Pablo VI el 14 de noviembre de 1976. En Guadalajara existe una parroquia bajo la advocación de la Beata María de Jesús. En el atrio de la iglesia de Tartanedo hay colocada una placa en recuerdo de su ilustre hija FRANCISCO JAVIER UTRERA Y PÉREZ Francisco Javier Utrera y Pérez nació en Tartanedo en 1741. Fue colegial en la Santa Cruz de Valladolid, canónigo de la catedral de Segovia y gobernador del arzobispado de Sevilla. Posteriormente fue nombrado obispo de Cádiz y capellán mayor de la Real Armada. MANUEL VICENTE MARTÍNEZ JIMÉNEZ Manuel Vicente Martínez Jiménez nació en Tartanedo en 1750. Fue colegial en el Colegio Mayor Portaceli de la Universidad de Sigüenza, y catedrático de Filosofía y Teología de la misma Universidad. Ejerció de canónigo en Murcia, de obispo de Astorga desde 1806, para pasar a ocupar el arzobispado de Granada y posteriormente el de Zaragoza. En 1816 mandó restaurar a sus expensas la fuente pública de su pueblo natal, en cuyo frente se conserva una leyenda alusiva a este mecenas. Otros hijos ilustres de Tartanedo fueron: -Fray Gil de San Juan, guardián de Toledo en la Orden de Recoletos, muerto en 1608. -Bartolomé Munguía, Cirujano de la Casa Real, que donó a la iglesia de su pueblo natal el actual retablo mayor. -Emilio de Miguel Concha, sacerdote nacido en Tartanedo el 26 de junio de 1907 y fallecido en Alcalá de Henares el 13 de febrero de 1990. estudio, practicó y difundió la Apicultura, creando un nuevo modelo de colmena al que llamó “Alcarria” y es autor de un libro sobre el tema. En Alcalá creó una fundación social llamada “Cristo de la Paz” para asistencia de los marginados |