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TORRUBIA |
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Una de ellas, la hace derivar de “torre roxiza”, nombre de una aldea celtíbera que se situaba en el lugar donde actualmente se levanta el pueblo. La segunda, nos dice que su origen está en el color bermejo de las piedras con que está construida la iglesia. Finalmente, la tercera y más creíble hace referencia a una torre defensiva situada en el lugar, una “torre rubia” o de color rojizo. En torno a esta última hipótesis debemos situar la fundación del actual núcleo poblacional de Torrubia, al amparo de una torre defensiva que se construiría en el lugar en el siglo XII, durante la época de la repoblación, y a cuyo amparo, como en otros lugares del Señorío molinés, iría agrupándose y creciendo el caserío. Toribio Minguella en su “Historia de la Diócesis de Sigüenza y sus Obispos” recoge el censo de todas las parroquias de la Diócesis que se realiza en 1353, según el cual Torrubia (torravia) formaba junto con Cillas (Çielos) una única feligresía servida por dos beneficiados con una renta anual de 650 maravedís: "enlas eglesias de torravia e de Çielos ay dos beneficios e vale el beneficio conla cura 300 mrs. e vale el otro beneficio del absente cada año 350 mrs. su. dcl mrs." En el siglo XVI, y como consecuencia de la emigración que se produce en las localidades del territorio molinés hacia otras zonas, algunos optan por dirigirse hacia las Indias Occidentales en busca de fortuna, como es el caso de Martín Ximénez, natural de Torrubia, y cuya biografía se comenta más adelante. Existe un amplio estudio de la historia del lugar durante el siglo XVIII publicado en 1983 por Millán Martínez Larriba y en el que nos describe la vida e instituciones de la localidad, que no debieron de diferir sustancialmente de las del resto de la zona. Nos dice que, aunque se siguen manteniendo las estructuras políticas, económicas y sociales del Antiguo Régimen, se van observando pequeñas transformaciones a modo de avanzadilla de los profundos cambios que se producirían en el siglo XIX. Torrubia poseía un gobierno municipal compuesto por un Concejo presidido por dos regidores, un procurador síndico, el alcalde de la Santa Hermandad y los seis capitulares. La economía del pueblo estaba basada en la agricultura y la ganadería, con amplia carencia de pastos y bosques, por lo que en 1732 adquiere el derecho de adehesamiento de un área dedicada a matilla para uso exclusivo de los vecinos del pueblo, con lo que se palió de algún modo esta deficiencia. En el siglo XVIII, Gregorio López la Torre Malo escribe su "Chorográfica descripción del muy noble, leal, fidelíssimo y valerosíssimo Señorío de Molina", donde dice de Torrubia que: "es buen lugar, fu nombre fe deriva de haver tenido una torre de piedras coloradas pues muchos nombres de lugares tomaron fu denominación de el terreno dándoles nombres fignificativos, o fea en caftellano o en Torrubia siempre tuvo la consideración de lugar de realengo y como tal perteneció desde sus orígenes a la Comunidad de Tierra de Molina, participando sus representantes en las Juntas Generales, donde ocupaban el quinto asiento de los correspondientes a la Sexma del Campo, en cuyo territorio está integrado. Dentro de su término se encuentran el despoblado medieval de “Villares”, 1.700 metros al Sudeste del pueblo. |
BIOGRAFÍAS |
MARTÍN XIMENEZ DE MONTES Martín Ximénez de Montes nació en Torrubia en 1510. Tal y como se ha dicho anteriormente, fue uno de los tantos que emigró durante el siglo XVI a otras tierra, eligiendo Martín Ximénez las Indias Occidentales, donde llegó como integrante de la expedición que dirigida por Hernán Cortés conquistó Méjico. En 1577, siendo Alcalde mayor de las minas de Guanajuato hizo testamento, dejando una gran cantidad de bienes para practicar reformas en mejoras en su pueblo natal y en su iglesia. JUAN LÓPEZ AZCUTIA Juan López Azcutia nació en Torrubia en el siglo XVIII. Ejerció de Secretario de la Presidencia del Consejo de Castilla y de la Real Junta de Abastos En 1736 fundó en la iglesia parroquial de Torrubia la capilla de la Virgen de los Dolores, en la cual se encuentra su enterramiento y el escudo nobiliario de la familia. Juan José López Beltrán en “El Señorío de Molina, sus sexmas” dice de él “El señor López Azcutia, noble de sangre, el 17 de Abril de 1714, adquirió un gran pedazo de terreno en la dehesa de la Sierra Molina, lindando a los pueblos de Griegos y Guadalaviar por medio de su representante, Don Andrés García Cubillas, cura de Torrubia, por la cuantía de sesenta mil reales de vellón, de cuya cantidad fueron tomados el equivalente a cuatro mil ducados para ingresarlos en la Tesorería Real, como solución y remedio para subvenir las urgencias que reclamaba la Corona (Felipe V), según acuerdo concertado por la Común, para quedar absueltos, indemnes y libres para el aprovechamiento y uso de muchos bienes que aquélla venía detentando”. |