Sobre la etimología del nombre de Traid existe una teoría que lo hace derivar del término “áspero”.
En principio, no está documentada su fundación, aunque es de suponer que esta se llevase a cabo en época muy temprana de la repoblación del territorio, ya que todavía en 1128, durante el proceso de conquista del territorio molinés, el rey aragonés Alfonso I el Batallador, establece una guarnición en Traid y concede su tenencia a un tal Guarter Guallar. Es posible que en esos momentos el núcleo poblacional fuese escaso y que la concesión se derivase más bien sobre las salinas, que con seguridad ya serían explotadas con anterioridad.
Más tarde también aparecen mencionadas las Salinas de Traid en el Fuero molinés que al Señorío otorga el conde Don Manrique de Lara en el siglo XII donde establece: “Doilos en fuero para siempre que todos los vecinos de Molina y su término, así caballeros, como clérigos, eclesiásticos y judios, reciban sendos cahizes de sal cada año y den en precio de estos cahizes sendos mencales. y que reciban estos cahizes en trayt o en almayay con vuestro escribano y el mío, y quien de otra manera la tomare pendre cien maravedís”.
Finalmente, en 1293 se citan nuevamente las Salinas de Traid en el Testamento de doña Blanca de Molina, donde estipula: “Otro sí mando que canten diez Capellanes cada año por siempre jamás por mí, e que hayan cada año cada quinientos mrs. en las rentas de las mis salinas de Almallahe, y de traid e de estos Cappellanes que sean nomeradamente Garci López, Miguel Gómez, Pedro Sanz, Miguel López, Pedro Díaz, e Juan Pérez, hijos de Domingo Gómez míos Capellanes que aora son, e después de sus días que puedan esleer e poner otros Capellanes que canten por mí, y ayan esta renta e el esleymiento de los otros qúatro que pertenezca a los mios testamentarios en toda Ja su vida bien bien y cumplidamente, y después, que Jos ayan el Guardián, y el Abbad de Cavildo de los Clérigos de Molina, que es, y serán.”
Toribio Minguella, en su “Historia de la Diócesis de Sigüenza y sus Obispos” recoge el censo que se realiza en el año 1353 de todas las parroquias de la Diócesis, según el cual Traid (trayd) se constituye en feligresía única servida por un beneficio que renta anualmente la cantidad de 500 maravedís: "enla eglesia de trayd ay un beneficio curado e vale de renta cada año conla cura 500 mrs."
No obstante lo anterior, esta parroquia figurará como aneja de la de San Miguel de Molina hasta 1510.
Francisco Núñez cita en su “Archivo de las cosas notables de esta leal villa de Molina” escrito en 1595, la mesta que en el Torrejón de Traid se celebraba, aunque no la más frecuentada del Señorío, el segundo día de la Pascua de Pentecostés, “donde concurren muchos aldeanos a llebar las reses perdidas y las dan a sus dueños si se alían y si no como mostrencos pertenecen a los arrendadores que llaman de la vorra puestos por el dicho Concejo de la Mesta [...] acuden a estas mestas de muchas mercancías y cosas necesarias para la vida humana aun traydas de otras tierras, de manera que son como feryuelas u mercados aunque no son francas las mercaderías de alcabalas y otros derechos”.
Esta mesta se celebraba también el día de San Gil, y en el año 1582 se trasladó al caserío de Picaza, trasladándose su celebración al día de San Lorenzo.
En una de las capillas de la iglesia de Traid se conserva un cuadro que representa a San Francisco de Asís. Sobre este cuadro existe una tradición, según la cual la imagen del Santo sudó copiosamente el día 1 de noviembre de 1705, fecha en que el ejército austriaco entró en Molina, en el transcurso de la Guerra de Sucesión.
Juan Catalina García resumiendo un documento que, según dice, existe en la Biblioteca Nacional habla de la investigación que sobre este suceso se realiza posteriormente: “Llegó la noticia a Sevilla del milagroso suceso y los franciscanos de dicha ciudad encomendaron a fray Martín Rosillo, guardián del convento de Molina, que averiguara el caso no fuera invención de la codicia de santeros y sacristanes. Nombrado en firme el padre Rosillo, envió a Sevilla una certificación, firmada por él, indicando que el cuadro era de unas dos varas de alto y más de cinco palmos de ancho, y en el citado día 1.º de noviembre, en que entraron los enemigos en Molina, notó el cura que el cuadro echaba humedad y que un sudor ácuo corría hasta el marco”.
Traid siempre tuvo la consideración de lugar de realengo, y como tal formaba parte de la Comunidad de Tierra de Molina, en cuyas Juntas Generales participaban sus representantes, ocupando el noveno asiento de los correspondientes a la Sexma de la Sierra, a la cual pertenece.
En su término se encuentran situados dos despoblados medievales:
El de “Torrecilla” a unos 2.300 metros al Sur, en lo alto de un cerro, entre el barranco de Valhondo y el camino de Molina, a unos 850 metros de barranco y camino.
El de “La Bujeda”, a unos 4.300 metros al Noreste, en el camino de Las Cañadas, 400 metros antes de su confluencia con el camino de Traid a Anquela. Este caserío todavía es nombrado por Pascual Madoz en 1848, y de él se conserva lo que fue una casa fuerte, de la que se habla en su correspondiente apartado del Catálogo Monumental.
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