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CATALOGO MONUMENTAL |
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Fue a principio se julio del año pasado (2008) cuando recibí en un espacio de pocos días dos e-mail's en los que dos familiares de la propietaria de la Casona de “El Esquileo” en Molina de Aragón me comentaban su extrañeza por que la misma no figurase en el Catálogo de Arquitectura Civil de la Ciudad ni en el general de casonas molinesas del Señorío, ambos incluidos en mi web. A finales del mismo mes me acerqué por la casa para fotografiarla y recopilar información sobre su evolución histórica y constructiva. Puesto que ese día se encontraban allí todos los componentes de la familia tuve la oportunidad de recorrer la vivienda en compañía de Jesús de Juana, hijo de la propietaria y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Ourense, quien me comentó todos los avatares históricos del lugar desde la época romana. Por lo extenso e interesante de la misma le pedí si podía plasmarla en papel y enviármela. Una vez en mi poder me ha parecido la mejor opción el transcribir dicha reseña íntegra según la redactó Jesús. Antes de pasar a su lectura creo necesario el hacer constar que me parece mentira que no se halla incluido esta casona dentro del catálogo de casonas molinesas que manejan los autores que sobre el tema suelen tratar: Antonio Herrera Casado, Diego Sanz Martínez, etc. Personalmente pienso que todos ellos se dedican a trabajar sobre una serie de edificios ya descritos desde hace tiempos sin intentar aportar nada nuevo. Lo anterior es fácilmente entendible si se consulta el último libro publicado sobre la arquitectura popular molinesa este mismo año y en el que ni se hace mención de “El Esquileo” ni de la importante función que cumplió en su momento dentro de la ciudad de Molina. Al final de la página se incluye un croquis de la zona que ocupaba “El Esquileo” realizado por el mismo Jesús de Juana.
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“La casona llamada El ESQUILEO se ubica en un altozano cercano a Molina entre la actual carretera de Castilnuevo y el antiguo camino a la Cava y la Dehesa. Es una construcción de cal y canto, con sillería en las esquinas, puertas y balcones (3 en la fachada principal y 2 en la del oeste), de 25 metros de fachada y 15 de fondo, planta baja y alta de 5 metros de altura cada una y (en su estructura original) con una clara división en tres grandes espacios: en la planta baja, por una gran puerta principal “carrera” se accede a un enorme portal del que parte una amplia escalera que conduce al piso superior, a la derecha existía una estancia dedicada a “paidera”, y a la izquierda una sala con dos alcobas y una cuadra para mulas y caballos de grandes dimensiones; la parte central del piso superior está dedicada a un gran salón y cocina, y a ambos lados unas espaciosas salas con tres alcobas cada una.
EL ESQUILEO, como su nombre indica, era una casona rural dedicada a la explotación lanar del ganado ovino que pastaba en la sierra y que, en la fecha adecuada, podía congregar en ella rebaños de hasta mil ovejas para ser esquiladas. Disponía de todo lo necesario para esta función: grandes corrales, paideras, agua, etc. En la finca, de aproximadamente 16.000 metros cuadrados, cerrada toda ella por un tapial de unos dos metros de alto, también había una casa auxiliar para el guarda, cocheras, ermita, horno y noria.
En su ubicación actual seguramente existió una villa romana, cuyo origen puede remontarse al siglo II ó III d.C., poblada por celtíberos romanizados, o colonos itálicos llegados con las tropas de ocupación o, pudiera ser, por soldados de éstas retirados. Las pruebas de esta suposición están basadas en a) la existencia de un pozo o aljibe romano (al que siempre se le llamó “noria”) de sillería en las esquinas y losas asentadas en el resto de las paredes, de cuatro por cuatro metros de ancho y unos seis metros de hondo, y luego dos más de agua, a la que se accedía por una escalera de piedra cuya cubierta estaba sustentada por arcos de medio punto; y b) el hallazgo de una fina cerámica campaniense y una moneda romana en el portal de la casa, a un metro aproximadamente de profundidad, con ocasión de abrir una zanja para la conducción del agua. La moneda, es un sextercio bastante bien conservado del emperador Gordiano III. Su ficha numismática sería la siguiente: Ceca: Roma, 3ª emisión; Módulo: 30 y 31 mm.; Peso: 21,259 grs. Cronología: 240 a finales de año. Bibl. RIC.,3, nº 267 (a). En el Anverso dice: IMP. CAES. M. ANT. GORDIANUS AVG. (Imperator Caesar Marco Antonius Gordianus Augustus). Busto laureado con ínfulas, y paludamentum, a la derecha. En el Reverso: ..QUITAS AVG. (Aequitas Augusta) Aequitas (La Equidad) de pie, de frente, cabeza a izquierda, llevando cornucopia a derecha y balanza a izquierda. Campo: S.C. (Senatus Consultus).
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El actual edificio de EL ESQUILEO debió ser construido a finales de siglo XVI, o principios del XVII, (en la pared lateral derecha del portal hay una inscripción que dice: Ave María Purísima Año de 1613) por el noble aragonés Tristán Muñoz de Pamplona, Señor de Argillo (Calatorao) y de Saviñán (Zaragoza), cuyo origen y asentamiento en esta zona parece estar ligado al caballero navarro Muñoz de Pamplona, el cual ayudó a Alfonso el Batallador a conquistar Calatayud en 1120 y éste le recompensó con estos territorios donde, a partir de entonces, dispusieron de rentas, peajes, mercadurías, etc. La construcción de EL ESQUILEO debe enmarcarse en el contexto del crecimiento económico que experimenta Aragón en el siglo XVI y la importancia que en la economía de la época tenía la lana. |
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Pedro Juana Juana, mi abuelo, de origen campesino libre y propietario de sus tierras como todos sus antepasados desde tiempo inmemorial, compró EL ESQUILEO en 1932 a D. José María Martínez Ortega, jienense casado con la séptima condesa de Argillo Dª Esperanza Bordiú, y consuegro de Franco, ya que fueron padres del médico D. Cristobal Martínez Bordiú, marqués de Villaverde, famoso por su matrimonio con Carmen Franco. Hasta finales de los años cuarenta no consiguió Pedro Juana terminar de abonar las 13.000 pesetas que costó la compra. |
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Como es lógico en un edificio de estas características, a lo largo de los siglos, y en momentos puntuales, se le dedicó a otros menesteres más perentorios del momento. Y así, por ejemplo, a raíz de de la crisis de subsistencia que se produjo entre 1803 y 1805 y que estuvo acompañada de una mortífera epidemia de cólera, EL ESQUILEO se utilizó como hospital de coléricos. También sirvió de cuartel para los “rusos blancos” durante la contienda civil de 1936-39” |
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